Y volviste a aparecer

Y volviste a aparecer…
Así, sin cuerpo, sin pasos mudos, sin avisar.
Como niebla inquieta buscando ascender.
Y volviste a aparecer…
Con exhalaciones prematuras de brisas primaverales.
Como perfumes añejos que retornan en extraviados olfatos.
Y volviste a aparecer…
Encontrándome en un tiempo desencontrado,
derramando ríos en desgastadas mejillas,
transformando al dolor en bocanadas de aire.
Y volviste a aparecer…
Entre solitarias manos,
que aún, vacías de abrigos,
alimentan las brazas que una vez fueron tus llamas.
Y volviste a aparecer…
A una extraña despedida,
acariciando otros tantos silencios,
anestesiando una partida.
Y volviste a aparecer…
¡Y yo queriéndote encontrar!
Así, sin cuerpo, sin pasos mudos, sin avisar.
Como niebla inquieta buscando ascender.
Y volviste a aparecer…
Con exhalaciones prematuras de brisas primaverales.
Como perfumes añejos que retornan en extraviados olfatos.
Y volviste a aparecer…
Encontrándome en un tiempo desencontrado,
derramando ríos en desgastadas mejillas,
transformando al dolor en bocanadas de aire.
Y volviste a aparecer…
Entre solitarias manos,
que aún, vacías de abrigos,
alimentan las brazas que una vez fueron tus llamas.
Y volviste a aparecer…
A una extraña despedida,
acariciando otros tantos silencios,
anestesiando una partida.
Y volviste a aparecer…
¡Y yo queriéndote encontrar!
