21 diciembre, 2005

Y volviste a aparecer


Y volviste a aparecer…
Así, sin cuerpo, sin pasos mudos, sin avisar.
Como niebla inquieta buscando ascender.
Y volviste a aparecer…
Con exhalaciones prematuras de brisas primaverales.
Como perfumes añejos que retornan en extraviados olfatos.
Y volviste a aparecer…
Encontrándome en un tiempo desencontrado,
derramando ríos en desgastadas mejillas,
transformando al dolor en bocanadas de aire.
Y volviste a aparecer…
Entre solitarias manos,
que aún, vacías de abrigos,
alimentan las brazas que una vez fueron tus llamas.
Y volviste a aparecer…
A una extraña despedida,
acariciando otros tantos silencios,
anestesiando una partida.
Y volviste a aparecer…
¡Y yo queriéndote encontrar!

16 diciembre, 2005

Cuestiones de tu azar

Buscando respuestas en amaneceres inciertos,
recorrimos excusas impunes en despertares absolutos,
teñidos de verdades, manchados en figuras elegibles.
¿Tan perfecto es tu amor que de nostalgias asesinas las mañanas?
Tu respuesta no contesta este cuestionario incierto,
ni las vocales maquillan la verdad de esta realidad.
Buscando la figura visible de tus sentimientos,
desvaneciste una batalla cegada de engaños,
perdidas de recuerdos, bañadas de espitolarios absurdos.
Y ahora maltratas un tiempo con desganado descanso,
ajusticiando recuerdos en destiempo precoces.
¿Te atreves a mostrar los naipes de tu destino?
Si a los perdedores por más descuidados que sean
la fortuna no golpea en sus manos.