28 enero, 2010

El sueño de la oruga



Cuando los golpes duran más de un round.
Es necesario buscar el rincón…
Ese cual espera en el momento menos deseado.
Una vez allí queda en uno aprender de ese instante del pensamiento.
Hay dos opciones…
Asumir la responsabilidad de enfrentar el destino.
O encontrarse con la derrota de no saber que buscamos.
En ese instante recuerdo la escena de un sueño que aun no parece lejano.
“La oruga busca desprenderse de su piel por volar un día”.

03 noviembre, 2009

¿Quienes somos?



¿Quien eres tú en el silencio de la locura?
¿Quien soy en un grito perpetuo?
¿Quien eres tú en la soledad de la noche?
¿Quien soy en el alarido interior?
¿Quien eres tú en la inmensidad de la vida?
¿Quien soy en el ocaso de luz?
¿Quien eres tu en el rió de las lágrimas?
¿Quien seré en tu titánico mar?
Cuando seamos pasajeros de este viaje.

11 septiembre, 2006

La Soledad

Es extraño ese instante tangible de lo abstracto.
Esa inmediatez disfrazada en un momento eterno.
Es como un engaño,
cómplice con el tiempo.
Es una lágrima desdibujando recuerdos.
El desentierro de lo absolutamente olvidado.
Es el adelanto de una muerte en carne.
O la deuda de algún pasado impago.
Es una ventana abierta a la inmensidad.
Es el miedo a lo desconocido.
O el temor a conocernos.
Descubrirnos como un punto en el abismo.
Es un ocaso tirano.
Un domingo muerto.
El respiro de la vida.
Es la compañera de unos cuantos.
Y el martirio de unos otros.
Pero es ella.
Es belleza.
Otras veces tedio.
Es un abrazo desangelado.
Es una noche.
La más perpetúa de las noches.

23 mayo, 2006

El momento


El cielo confundió abismo con claridad.
No hubo colores, ni flores, ni funeral.
Solo un mordaz silbido que ilustró el paisaje.
..."El momento"...
Si la noche cicatrizaba las heridas,
el alba las envolvía en cenizas.
De tu ayer, de mi mañana,
de un prematuro pasado,
osado, confuso, que se tiende a evaporar.
¿Que el viento consumió las horas del reloj?
..."El momento"...
Respondió al dejar su soplo.

21 diciembre, 2005

Y volviste a aparecer


Y volviste a aparecer…
Así, sin cuerpo, sin pasos mudos, sin avisar.
Como niebla inquieta buscando ascender.
Y volviste a aparecer…
Con exhalaciones prematuras de brisas primaverales.
Como perfumes añejos que retornan en extraviados olfatos.
Y volviste a aparecer…
Encontrándome en un tiempo desencontrado,
derramando ríos en desgastadas mejillas,
transformando al dolor en bocanadas de aire.
Y volviste a aparecer…
Entre solitarias manos,
que aún, vacías de abrigos,
alimentan las brazas que una vez fueron tus llamas.
Y volviste a aparecer…
A una extraña despedida,
acariciando otros tantos silencios,
anestesiando una partida.
Y volviste a aparecer…
¡Y yo queriéndote encontrar!

16 diciembre, 2005

Cuestiones de tu azar

Buscando respuestas en amaneceres inciertos,
recorrimos excusas impunes en despertares absolutos,
teñidos de verdades, manchados en figuras elegibles.
¿Tan perfecto es tu amor que de nostalgias asesinas las mañanas?
Tu respuesta no contesta este cuestionario incierto,
ni las vocales maquillan la verdad de esta realidad.
Buscando la figura visible de tus sentimientos,
desvaneciste una batalla cegada de engaños,
perdidas de recuerdos, bañadas de espitolarios absurdos.
Y ahora maltratas un tiempo con desganado descanso,
ajusticiando recuerdos en destiempo precoces.
¿Te atreves a mostrar los naipes de tu destino?
Si a los perdedores por más descuidados que sean
la fortuna no golpea en sus manos.

11 octubre, 2005

Abarajar de nuevo

Se repiten las melodías de una nota cotidiana,
como la búsqueda del aire que ahoga los sentidos,
de una intensa canción.
-¿Acaso no es el juego de la vida?
Como escaparle a la timba de un destino marcado a fuego,
con sabores agrios que sellan en lagrimas un pesar.
-¿Puedes encontrar la explicación a un sin sentido?
Buscarle razón a la sinrazón, es el exilio a una mentira.
Queriendo ver una realidad en un sueño irreal.
Mientras los días supuran las heridas de las noches,
transformando palabras en impunes contenidos.
Se puede germinar un ocaso en un despertar.
Vislumbrar una tenue luz oculta detrás de cristales rotos,
que sin reflejar la imagen de ayer,
permiten en una nueva jugada,
abarajar el mazo para repartir de nuevo.